sábado, 27 de septiembre de 2014

Una clá asamblearia con resultado merecido

Hay cosas que no tolero. Una es que pretendan que acepte pulpo como animal de compañía, y otra cosa que no tolero es el abuso del débil.

No acepto pulpo como animal de compañía que empieza por la letra pe. La Asamblea no es una asamblea, ya lo he dicho mil veces. Es una selección edulcorada de florentinistas. Por eso a nadie le debe extrañar la aprobación abrumadora de las cuentas, entre otras cosas y sobre todo, porque lo merece. Pero de ahí a proclamar que eso que se reúne cada año es la “voz del madridismo”, hay mucho trecho.

Como ya alerté hace 3 años, las elecciones a compromisarios fueron atadas y bien atadas por la actual Junta Directiva cuando crearon unos listados informales que iban “circulando por ahí”. En el meollo se metió la Asociación de Valores del Madridismo, que ahora está probando la medicina de Pérez. Fue legal, pero no legítimo. Tengo curiosidad de ver qué ocurre dentro de un año y medio, cuando vuelvan las elecciones a compromisarios. ¿Caerán los de Valores del Madridismo como lo hicieron los calderonistas, los de Plataforma Blanca y los de Melchor Miralles?

Otra cosa que no tolero es el abuso del débil. A Carlos Mendoza se le podrá tachar de oportunista, pero al menos tiene la personalidad suficiente para quejarse de lo que no le gusta y no bailarle el agua al poderoso. La respuesta que le dio don Florentino es para quitarle el “don” al Presidente, pues un caballero nunca falta al respeto, y si lo hace se excusa. Puede que Carlos Mendoza ande errado en su vaticinio sobre las cuentas, pero creo que acierta plenamente cuando habla de la falta de democracia del Club. Aquí tienen la noticia:


Y me calienta sobremanera la proclamación de que, “si no piensas como yo, no eres madridista” (don Florentino) y el corolario radical neonazi de "tenemos que estar unidos" (o sea, no permitir el pensamiento divergente). Es la confirmación de la actual dictadura que se ha instalado en el Club y que combinada con la falta de cojones del personal pudiente (esos madridistas ricos que no se enfrentan a don Florentino), nos deja a expensas de una megalomanía que por cada acierto que tiene lo acompaña de diez errores.


La Causa continúa.

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